Desde el momento en que aprendí a leer, desarrollé un verdadero enamoramiento por las palabras, las frases, la puntuación; pero sobre todo, por la historia que me crean al ir leyendo. Con ávida ilusión, comencé a escribir poemas a los 8 años, obviamente faltos de estructura y composición, pero llenos de sentimiento.

Por las noches, me fascinaba escribir en mi diario, escribir y escribir; siempre, para recordar lo que sucedía, lo que sentía, lo que pensaba. Me enlistaba en concursos de escritura y declamación en secundaria, incluso comencé a escribir un libro rondando los años preparatorianos, las palabras siempre me han acompañado.

La universidad hizo de las suyas y mi pasión por escribir y leer pasó a segundo término, abriendo paso a mis deseos de color, composición y comunicación visual. Otra forma de crear, vaya. Al terminar estaba decidida a contar las historias de empresas a través de sus visuales gráficos y su mercadotecnia. Cambié las palabras y la escritura, por logos y mercadotecnia. Pero, no temas; un corazón roto bastaría para volver a refugiarme en las palabras olvidadas que tanto me habían acompañado sin darme cuenta.

Años después, con el corazón curado, proyectos completados, dios-cidencias reveladas en forma de amor incondicional y maternidad deseada (aunque de camino escabroso) … heme aquí, escribiendo éste blog.

Experiencias, sentimientos, ideas, ilusiones, tropiezos, realizaciones, manifiestos, desilusiones… mi corazón volcado en escritura digital abierta a todo aquel que desee leerme.

Deseo fervientemente que encuentres algo que te deje retumbando el corazón y el sistema límbico.

¡Gracias por leer lo que para mí es una salida a los naufragios de la vida!