
¿Te das cuenta de lo especial que eres? La tela con brillo sutil, el corte y forma del escote, la caída de tu cauda sobre el suelo, las capas de tela que te dan volumen, todo tu diseño es especial; pero quiero que sepas que eres aún más singular, porque eres el vestido de novia de mi mejor amiga.
Apenas y la conociste, una hora y media de verla y aprender su gusto por ti no llega ni a acercarse a lo que es ella, pero aquí estoy yo para platicarte, porque si vas a formar parte de un evento tan importante como es el día de su boda, es tu deber conocerla un tantito más.
Mi mejor amiga es una mujer ligera, sabe elegir lo realmente valioso para darle su atención y no desgastarse con cualquier cosa. Y si formas parte de su círculo de atención, te acabas de ganar una persona dispuesta a alentarte, a cargar junto contigo, a llorar o reír a según lo necesites, te dará su tiempo, te va a decir honestamente si te queda bien lo que traes puesto, te va a decir si la estás regando con algo, si pudiste haber dicho las cosas diferentes, te dará su opinión honesta; siempre y cuando se la pidas.
Si no formas parte de sus “importantes”, te va a olvidar; porque sí, también es olvidadiza.
Ella sabe competir, sabe sacar el FUÁ cuando se requiere, se mueve para conseguirlo y activa su modo INTENSO cuando está en juego algo que le apasione, tanto para el Yoshi ganando 1er lugar en el Mario Kart, o para ser la que sostiene a su hermana destrozada por una noticia; ella sabe dar el fuá, por ti o por ella, lo sabe dar.
Ella es la aliada que cualquiera pediría al cielo, la animadora más fiel y la menos paciente para las estupideces. Ella es de las de confianza, de las buenas, de las “ya casi no hay”, de las ambientadas… siempre y cuando no le lastimen los zapatos.
Quiero que sepas que te acaba de elegir la persona más preciosa que conozco, mi amiga más pura y desinteresada, mi incondicional, mi animadora aguerrida, impaciente y con algo de déficit de atención, mi mejor amiga desde que era niña, a la mujer que tengo el honor, orgullo y profundo agradecimiento de decirle hermana.
De una vez te aviso, que la siguiente vez que te vea va a ser en el día de su boda, y claro que por su puesto que sí voy a estar llorando; pero quiero dejar claro que no lloro de tristeza, ni porque algo malo esté pasando; si lloro es por que sé lo enamorada y feliz y segura que está, si lloro es por verla ilusionada del nuevo escalón al que sube, de la pareja que encontró para seguir su vida, si lloro es por verla salir junto contigo, de la casa donde crecimos juntas, ¿y cómo no? Si va a salir del hogar donde tantas veces jugamos, donde peleamos alguna que otra vez, donde nos contamos secretos, donde organizábamos pijamadas aleatorias los tres hermanos, donde cantamos karaoke, donde vimos películas y novelas juntas, donde compartimos tantos años… y todo para aventurarse a un nuevo capítulo con el amor de su vida.
Vestido, te volveré a ver mientras vayan caminando hacia el altar, ella agarrada de mis papás, los tres con el corazón henchido de tanta emoción, voy a llorar al verte con ella recibiendo su bendición y con todo el amor saliéndoles por los ojos entregando a la hija que los hizo ser papás por primera vez, a la hija con la que vivieron un primer embarazo, un primer parto, un primer balbuceo, un primer todo. Voy a llorar por verla entrelazarse en un nuevo futuro, un nuevo equipo, una nueva familia bendecida.
¿Ya te diste cuenta de lo mágico que eres? Tal vez con esta carta te quede más claro, lo que representas para mí y para ella, la mujer que te eligió para iniciar todo esto tan nuevo y tan emocionante, la mujer que tengo el privilegio de llamar hermana.




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